¿Qué es alopecía?

Se trata de la disminución o pérdida de pelo localizada o generalizada, de forma temporal o definitiva, mediada por diferentes mecanismos. Etimológicamente deriva del griego alopex o alopekia que significa “zorro”, en alusión a la caída del pelaje que experimentan estos animales a lo largo de la vida.

Los seres humanos poseemos aproximadamente 100.000 folículos pilosos (FP) sólo en el cuero cabelludo y si bien deben considerarse variaciones personales y estacionales, en condiciones normales perdemos entre 100 y 200 pelos por día.

Existen múltiples causas que pueden provocar la caída y/o afinamiento del pelo, casi tantas como mitos sobre su tratamiento. Constituye un motivo de consulta muy frecuente en ambos sexos y en todas las edades e independientemente del mecanismo patogénico o fisiológico que la genere, suele producir un marcado impacto estético.

El FP es considerado un “mini órgano”, capaz de regular su ciclo vital mediante sistemas de comunicación moleculares– locales y extrafoliculares - extremadamente complejos y de producir hormonas que controlan su propio funcionamiento. Incluso cuenta con células madre - presentes en todos los tejidos con capacidad para renovarse – que le permiten mantener un ciclo continuo durante toda su vida. El mismo se desarrolla mediante 3 fases que atraviesa cada folículo individualmente. Durante la gestación esto ocurre en simultáneo y luego del nacimiento se desincroniza, por lo que en un mismo momento coexistirán pelos en etapa de anagén (o crecimiento activo), otros en catagén (regresión) y otros en telogén (reposo).

La fase de anagén es la de producción activa de la fibra pilosa y en el cuero cabelludo humano puede durar varios años -lo que explica la mayor longitud del cabello en las personas-. El FP aumenta en grosor y extensión y termina enclavado en la grasa subcutánea. Al finalizar esta etapa, entra en una fase catágena regresiva que en la raza humana dura 2 semanas independientemente de la localización y del tipo de folículo. La fibra capilar se vuelve más fina y se prepara para desprenderse – aunque todavía no lo hace-. La siguiente es la fase de telogén, en la que la porción más profunda del folículo genera una nueva fibra que se mantiene inactiva aguardando señales que darán comienzo a la nueva etapa de crecimiento (anagén) para reiniciar el ciclo folicular luego de 2 o 3 semanas de reposo. Finalmente, la primera fibra terminará desprendiéndose mientras la segunda continúa su anagén. Cada FP del cuero cabelludo realizará este ciclo entre 10 y 20 veces.

¿Cuáles son las causas de alopecia?

Puede asociarse a múltiples factores causales o agravantes del cuadro clínico y si bien a veces es posible llegar al diagnóstico etiológico mediante la exploración física y el interrogatorio, en otras oportunidades puede requerir un estudio más detallado. Algunas formas clínicas están determinadas genéticamente, otras asociadas al contacto con agentes físicos o químicos, tracción, fricción y hábitos y costumbres de cuidado y peinado del cabello.
Entre las condiciones sistémicas que pueden vincularse a alopecia se destacan situaciones de estrés psíquico, desórdenes nutricionales, cambios bruscos del peso corporal, procesos carenciales, anemias, trastornos hormonales, enfermedades tiroideas, colagenopatías, antecedentes de cirugías, neoplasias, quimio y radioterapia y el consumo de algunos fármacos. También ciertas enfermedades con manifestaciones principalmente cutáneas como psoriasis o dermatitis seborreica y cuadros infecciosos como sífilis, micosis y HIV pueden provocar pérdida del pelo, especialmente en el cuero cabelludo.
Para facilitar el abordaje tanto clínico como terapéutico, clásicamente las alopecias se dividen en cicatrizales en las que se produce destrucción del FP con cambios habitualmente permanentes e irreversibles; y no cicatrizales en las que el folículo presenta trastornos funcionales, pero no se destruye. Dentro de estos 2 grandes grupos, se organizan un gran número de enfermedades.
La forma más frecuente de alopecia la constituye una entidad conocida como alopecia androgenética (AAG). Se trata de un rasgo físico hereditario inducido por andrógenos (hormonas masculinas) en el que se transforman los pelos terminales del cuero cabelludo en vello miniaturizado. La incidencia aumenta con la edad y a los 70 años aproximadamente un 80 % de los hombres la padece. En mujeres se presenta entre los 25 y 40 años, con un segundo pico en la menopausia, entre los 50 y 60. En ellas se conoce como Alopecia o calvicie de patrón femenino.
Es una forma no cicatrizal de alopecia. En hombres, la AAG está específicamente relacionada con la hormona androgénica dihidrotestosterona, cuya síntesis está mediada por una enzima que normalmente se encuentra en el folículo piloso, la epidermis y la dermis. En mujeres se han propuesto mecanismos fisiopatogénicos parecidos, relacionados también con los andrógenos.
Típicamente su comienzo es gradual. En hombres se inicia afectando áreas frontales y frontotemporales (o laterales) del cuero cabelludo y el vertex (o región central). En las mujeres suele presentarse como una alopecia difusa, respetando la línea de implantación frontal del pelo. Efluvio telógeno es otra entidad alopécica no cicatrizal que se caracteriza por la pérdida acelerada de pelo telógeno normal en respuesta a cambios del estado de salud patológicos o fisiológicos.
Durante la fase anágena, el pelo humano crecerá durante meses o años antes de convertirse en pelo telógeno y desprenderse. A diferencia de los mamíferos que mudan el pelo, en el ciclo capilar humano la caída de cada fibra es independiente de las que la rodean; por eso, la densidad capilar se mantiene relativamente uniforme. Existen factores capaces de modificar el reloj biológico de los FP haciendo que gran cantidad de cabellos entren simultáneamente en telógeno, produciendo una caída perceptible y significativamente mayor que la habitual conocida como efluvio telógeno. Entre las causas se cuentan posparto, cuadros febriles con repercusión sistémica, infecciones graves, enfermedades crónicas como lupus o HIV, estrés psicológico intenso y prolongado, postquirúrgico, hipotiroidismo y otras alteraciones del sistema endócrino, desnutrición y fármacos. La caída suele comenzar unos 3 meses posteriores al acontecimiento desencadenante, ya que es el tiempo necesario para que un pelo complete la fase telógena y se desprenda finalmente. Si la causa desaparece, la alopecia se resuelve en unos meses, cuando el porcentaje de folículos telógenos vuelve a la normalidad (habitualmente 10-15% del total de FP). Sin embargo, la densidad del pelo suele tardar entre 6-12 meses en recuperarse.
Algunas mujeres padecen una forma crónica en la que no es posible identificar ningún factor desencadenante. Esta entidad afecta especialmente a personas de sexo femenino entre 30 y 60 años de edad y suele tener buen pronóstico.
Alopecia areata (AA). Es una enfermedad inflamatoria de patrón no cicatrizal. Se manifiesta con mayor frecuencia como zonas circulares con ausencia de pelo. Si bien afecta preferentemente al cuero cabelludo, puede comprometer cualquier región del cuerpo (barba, cejas, etc.). Se trata de una patología autoinmune específica del FP, en la que la susceptibilidad de quienes la padecen y la gravedad de la misma se encuentran determinados genéticamente. Puede conducir a la pérdida de todo el pelo del cuero cabelludo (AA total) o del pelo de todo el cuerpo (AA Universal). Suele implicar un deterioro marcado en la calidad de vida dado el impacto psicológico de la enfermedad y el curso incierto de la misma. Asimismo, se asocia a otras enfermedades como rinitis alérgica, dermatitis atópica, asma, enfermedad tiroidea autoinmune, vitíligo, enfermedad inflamatoria intestinal, síndrome de Down y enfermedades psiquiátricas entre otras. Puede además comprometer uñas.
Liquen plano pilar (LPP) es una patología alopécica cicatrizal. Afecta con mayor frecuencia a mujeres de raza caucásica. En menos del 30 % de los casos se asocia a lesiones en piel, mucosas y uñas. Puede tener un comienzo insidioso o fulminante, y la mayoría de los pacientes suele presentar algún grado de prurito e hinchazón del cuero cabelludo. La presentación clínica más frecuente son áreas con pérdida parcial de pelo dispersas asociadas a eritema perifolicular, espinas foliculares y cicatrices. No obstante, en este caso las manifestaciones clínicas no son suficientes para el diagnóstico y su confirmación requiere biopsia de cuero cabelludo.

¿Pueden curarse las alopecias?

Con respecto al tratamiento, existen múltiples opciones que deberán considerarse para cada entidad en particular. Resulta especialmente importante saber que no todas las formas clínicas se tratan del mismo modo. Incluso cuando se haya realizado el diagnóstico correcto, la respuesta terapéutica suele ser variable.

En el caso de AAG de patrón masculino, los tratamientos que se proponen son tópicos (minoxidil 2% -5%), sistémicos con finasteride y quirúrgicos como el trasplante capilar. Cuando las afectadas son mujeres premenopáusicas el minoxidil tópico (2-5%) tiene un nivel de evidencia bajo-moderado. En quienes exista hiperandrogenemia (condiciones que aumentan la producción de andrógenos) podrían beneficiarse con anticonceptivos orales, espironolactona y eventualmente finasteride. Sin embargo, este tiene menor eficacia en la postmenopausia. Casos graves también pueden tratarse con trasplante capilar.

El Efluvio telógeno suele mejorar tras suspender/ tratar la noxa desencadenante. En caso de hallarse trastornos deficitarios, deben suplementarse.

El manejo de AA resulta más complejo dado que si bien algunas lesiones de poca extensión suelen revertir espontáneamente, casos totales o universales pueden ser refractarios. Para las manifestaciones limitadas los corticoides intralesionales constituyen la primera línea de tratamiento. En enfermedades extensas existen tratamientos tópicos como inmunoterapia de contacto o nuevos fármacos tópicos y sistémicos con índices de respuesta variable.

El PPL suele ser difícil de tratar. Pueden utilizarse fármacos antipalúdicos orales como la hidroxicloroquina o corticoides orales, intralesionales o tópicos.

Si bien estas son solamente algunas de las causas de alopecia (existen más de 100), resulta fundamental la consulta especializada para su abordaje diagnóstico y terapéutico. Finalmente, la elección del tratamiento correcto no depende sólo de las características fisiopatogénicas de cada entidad sino además de las características de cada paciente en particular.

Dra. María Celeste Hernández
Médica Dermatóloga.
Mat 18067. Num Reg. 14/0292
Sanatorio Americano