GLAUCOMA, UN LADRÓN SILENCIOSO

En oftalmología el glaucoma es conocido como el ladrón silencioso de la vista, ya que no da síntomas perceptibles hasta que la enfermedad está muy avanzada. Se presenta cuando la presión dentro del ojo se eleva por encima de lo normal y atrofia el nervio óptico. La disminución de la visión suele ser progresiva e irreversible. Afortunadamente con los tratamientos actuales, realizados oportunamente, se puede detener el avance de la enfermedad, preservando la visión.


¿A quiénes puede afectar el glaucoma?
A todos, pero existen varios factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollo de esta enfermedad. Muchos de estos factores permanecen desconocidos. Entre los que se sabe asociados con riesgo aumentado de desarrollar glaucoma están la hipertensión ocular y la edad avanzada. Los familiares de pacientes con glaucoma tienen más chances de tener la enfermedad, y por eso deben controlarse. Se sabe también que el riesgo es mayor en miopes (“cortos de vista”) y en personas con antecedentes de traumatismo en el ojo. Algunos trastornos de la salud general pueden predisponer al glaucoma, fundamentalmente la diabetes. También ciertos medicamentos como los corticoides, sobre todo en forma de gotas oculares, administrados por mucho tiempo, elevan la presión ocular.


¿Qué es la presión ocular?
Dentro del ojo hay un líquido llamado Humor Acuoso (HA). La presión de este líquido (o presión intraocular) mantiene los espacios correctos entre las estructuras internas del ojo. Si no existiera el HA el ojo se achicaría como una pasa de uva. Este líquido da nutrición a la parte anterior del ojo. Continuamente se está produciendo HA dentro del ojo y drenando hacia fuera del mismo, a través del ángulo donde se unen la cornea y el iris.


¿Cómo ocurre el glaucoma?
El líquido en el interior del ojo a veces no sale del mismo tan fácilmente a través del ángulo (como si la “rejilla estuviese tapada”). Como la velocidad con que se forma el HA generalmente no cambia, éste se acumula y aumenta la presión ocular (PO). Cuando la PO está elevada, se comprime el nervio óptico y disminuye el flujo sanguíneo de sus fibras nerviosas, las que se lesionan progresivamente e irreversiblemente.
Estas fibras son neuronas especiales y hasta el día de hoy no se pueden recuperar.


¿Cuál es la presión ocular normal?
La presión normal del ojo en la población general es entre 10 y 21 mmHg (milímetros de mercurio). La misma no tiene el mismo valor durante todo el día, sino que fluctúa según la hora, en cada persona.


¿Cómo saber si se tiene glaucoma?
El tipo de glaucoma más frecuente es el glaucoma crónico de ángulo abierto y no da síntomas propios. Los pacientes no tienen dolor de cabeza o visión borrosa como en el glaucoma agudo, por lo que se daña el campo visual lentamente. El diagnóstico precoz es fundamental ya que el deterioro que genera el glaucoma es irreversible. La única forma de prevenir el glaucoma por el aumento de la presión ocular es midiéndola en la consulta oftalmológica. En personas mayores de 45 años se recomienda un chequeo oftalmológico cada dos años, pero en aquellos que, como vimos, tienen riesgo aumentado de tener glaucoma el control debe realizase por lo menos una vez al año.
En el glaucoma agudo el aumento de la PO es repentino, lo que cefalea y dolor ocular intenso, se enrojece el ojo y baja la visión en poco tiempo. A veces se ven halos alrededor de las luces con los colores del arcoíris. El dolor es tan intenso que puede provocar náuseas y vómitos. Es una emergencia médica.


¿Se puede curar el glaucoma?
No, no hay cura definitiva para el glaucoma. La visión que se pierde por la enfermedad no se recupera.


¿Cómo se trata?
Aunque la presión es SOLO UNA de las causas del glaucoma, reducir esta presión es el tratamiento usado. El tratamiento incluye medicamentos, cirugía laser, cirugía convencional o una combinación de estos métodos.
Los medicamentos, sea en forma de gotas o pastillas, se usan inicialmente y suelen ser bien tolerados. Existen varios fármacos diferentes que actúan disminuyendo la producción de humor acuoso o aumentando su velocidad de reabsorción.
Se suele recurrir al tratamiento quirúrgico del glaucoma cuando la terapia médica es mal tolerada, poco eficaz, mal aplicada por el paciente, y el daño ocular progresa o hay riesgo alto de que empeore. El objetivo de la cirugía es aumentar el drenaje del humor acuoso y la técnica elegida va a depender de cada caso en particular.
Se puede realizar cirugía con láser como la Trabeculoplastia laser, que sirve tratar el glaucoma de ángulo abierto. Se utiliza ARGON o Nd YAG en el laser que es para estimular el flujo de salida de HA.
En cirugía convencional la técnica más aplicada es la Trabeculectomía. Mediante este procedimiento se crea un nuevo conducto por el cual drena el HA hasta el espacio subconjuntival. La esclerectomía profunda no perforante (EPNP) es una alternativa a la trabeculectomía.
La cirugía del glaucoma está experimentando en los últimos años una evolución hasta ahora desconocida. Aparecen nuevos dispositivos quirúrgicos que buscan bajar la presión ocular con las mínimas complicaciones. Lo cierto es que las técnicas Minimmally Invasive Glaucoma Surgery (MIGS) o cirugía de glaucoma mínimamente invasiva ocupan gran parte de los foros y congresos de la especialidad.
Pero no solo aparecen las MIGS, también se realizan técnicas elaboradas que buscan obtener presiones intraoculares mas bajas u otra vía de drenaje.Por lo general se reservan para casos complejos. Tal es el caso de los implantes de válvulas como la de Ahmed para el drenaje de HA.


¿Cómo prevenir el glaucoma?
Actualmente existan cerca de 7 millones de ciegos por glaucoma en el mundo. Se calcula que más de la mitad de los pacientes con glaucoma no sabe que padece la enfermedad. Asimismo se estima que para el 2020 el número de ciegos en el mundo aumentará un 70%.
La tonometría (medición de la PO) es parte del examen oftalmológico básico que debe realizar el especialista a sus pacientes en la consulta. Una toma de PO y la observación del nervio óptico en el fondo de ojos puede hacer un diagnóstico precoz, convirtiéndose éste, en la mejor herramienta para el profesional y para el paciente.


Dra. María Cecilia Cortínez.
Médica oftalmóloga.
MP: 13939
Reg Especialidad Nº: 37/224
Servicio de Oftalmología de Sanatorio Americano