CANCER DE OVARIO - EL "ASESINO SILENCIOSO"

Este es uno de los temas más importantes y complejos de la Ginecología. Entre las dolencias ginecológicas, los tumores anexiales (trompa de Falopio y ovario) son los más difíciles de todos los problemas diagnósticos, debido a la gran variedad de tumores pelvianos, propios y ajenos. La delgada línea que divide una lesión benigna de una maligna en el ovario es el gran problema de la Ginecología. Diversos factores genéticos, embriológicos, estructurales y funcionales interactúan para producir una diversidad tumoral, ya sea benigna o maligna, muy grande. El cáncer de ovario es uno de los tumores más frecuentes en el hemisferio occidental y es la causa más frecuente de muerte entre las neoplasias ginecológicas. Mueren más pacientes de cáncer de ovario que de todos los otros tumores ginecológicos juntos. Aproximadamente el 25 % de los tumores de ovario son malignos y su posibilidad aumenta con la edad.

Hay que tener en cuanta los siguientes factores:

1) La gran frecuencia de los mismos, con más prevalencia en el climaterio y luego en la menopausia.
2) Su multiplicidad histólogica. Esto es importante porque determina: la sintomatología, su forma de crecimiento y expansión, el grado de malignidad y el pronóstico.
3) Es una patología de difícil diagnóstico temprano, solamente el 20% se diagnostican precozmente, suelen ser asintomáticos en los primeros estadios, por lo tanto se pierde la ventaja de actuar tempranamente.
4) Más del 60% se diagnostican en etapa avanzada. Los pacientes suelen presentar molestias gastrointestinales, distensión abdominal, sangrado anormal (sobre todo en la post-menopausia), anemia, desnutrición, ascitis y la suboclusión intestinal supone una enfermedad avanzada.
Es una patología que se propaga fundamentalmente por diseminación peritoneal, linfática y también aunque menos frecuente por vía hemática. Es una enfermedad básicamente de difusión serosa que afecta todas las superficies peritoneales.
Todos los componenetes del ovario pueden desarrollar tumores benignos o malignos, con el agregado de que las gónadas pueden ser asiento de metastasis de otros cánceres, en un 20 %, por ejemplo de: mama, endometrio y del tracto gastrointestinal, por lo tanto también hay que hacer una evaluación de estos órganos o sitios.

Prevención y detección temprana:
la nuliparidad, el uso de anticonceptivos, la lactancia por largo tiempo supone cierto efecto protector (leve).
El control y exploración ginecológica periódica es fundamental, con más enfasis en las pacientes post-menopáusicas.
Otro gran aporte para su detección lo constituye el diagnóstico imagenológico: la ecografía transvaginal y/o abdominal con eco doppler, la tomografía axial computada pelviana y abdominal con contraste, la tomografía por emisión de positrones (PET), la resonancia magnética, enema de bario por rayos X (colon por enema) y la radiografía de tórax, son todos de gran ayuda para diagnóstico, evaluación integral y planificación terapéutica.
Debemos incluir también los marcadores tumorales: CA 125 , HCG , AFP, LDH (hay que considerarlos de apoyo diagnóstico, pues no son específicos).

Eventualmente un médico genetista o un profesional calificado puede ayudar al paciente a entender las ventajas, las desventajas y los posibles límites que las pruebas genéticas pueden ofrecerle (evaluación de la mutación del gen BCRA 1 y BCRA 2), generalmente a familiares directos de pacientes con cáncer de ovario.

Tratamiento: básicamente
1) Cirugía
2) Quimioterapia adyuvante
3) Radioterapia

Pronóstico:
El estadiaje tumoral, la histología, el grado histológico y la edad son factores pronósticos importantes, además del tamaño y el número de implantes tumorales residuales.

Resumiendo: la prevención y el control ginecológico anual, son las mejores armas que tenemos para mejorar el diagnóstico, tratamiento y el pronóstico para nuestras pacientes.




Dr. Sermasi Eduardo R.
Médico Ginecólogo
Sanatorio Americano.