Epilepsia

HISTORIA DE LA EPILEPSIA

Abordar la Historia de la Epilepsia es una tarea compleja; es ahondar en la propia historia de la Medicina. Pocas enfermedades convidan un testimonio tan amplio y variado como esta. Las descripciones más antiguas referentes a la Epilepsia son de origen Babilónico (1732 – 539 a.C.); el castigo divino por haber transgredido sus leyes es causa de enfermedad. El Código de Hammurabi es uno de los conjuntos de leyes más antiguos que se han encontrado, fue escrito en 1750 a. C. por el Rey de Babilonia Hammurabi. En este código aparece una enfermedad denominada bennu, nombre del demonio al que los Babilonios hacían responsable de causar la Epilepsia. En este código se prohibía a las personas que padecían epilepsia casarse y declarar en juicios.

En la Medicina del Antiguo Egipto, la enfermedad era también considerada como resultado de una posesión demoniaca. Se pensaba que la misma entraba por la vista, y el tratamiento consistía en cerveza fermentada, salvia, mostaza, mirra, malaquita y trementina de acacia. Las trepanaciones se realizaban para liberar a los demonios que causaban las convulsiones.

Afortunadamente, aparece Hipocrates (460 – 357 a. C.), el padre de la Medicina. La Enfermedad Sagrada es uno de los textos más importantes como crítica a los pensamientos mágicos y superstición popular de la Epilepsia.

 

LA ENFERMEDAD SAGRADA: “Discuto sobre la enfermedad llamada “Sagrada”. Esta no es, en mi opinión ni más ni más divina, ni más sagrada que cualquier otra enfermedad, pero tiene una causa natural. Este origen, como cualquier otra enfermedad recae en la herencia. El hecho es que la causa de esta afección está en el cerebro. Mi propio punto de vista es que quienes inicialmente le atribuyeron el carácter de sagrado a este mal fueron los mágicos, purificadores, charlatanes de nuestro propio día, hombres que demandan piedad y un conocim iento superior. Sintiendo una pérdida o no teniendo tratamiento para ayudar, ellos se encubren y se refugian en la superstición, y la llaman a esta enfermedad sagrada a fin de que su absoluta ignorancia no sea manifiesta…” La Enfermedad Sagrada, Hipócrates.

 

VIVIR HOY CON EPILEPSIA

La epilepsia es una enfermedad neurológica mucho más frecuente de lo que creemos.

Se considera que existe una prevalencia entre 4 a 10 personas por 1000 habitantes, aproximadamente una de cada cien personas podría padecer Epilepsia.

Esta condición puede comenzar a cualquier edad, sin distinción de sexo, raza, o clase social. Sin embargo, las crisis tienden más frecuentemente a aparecer en la infancia o adolescencia tardía, aumentando nuevamente la incidencia después de los 65 años.

Nuestro cerebro es una estructura altamente compleja compuesta por millones de células llamadas neuronas. Estas actúan conjuntamente a través de impulsos eléctricos en forma sincrónica para cumplir una amplia gama de funciones. Cuando se produce una descarga eléctrica neuronal anormal en forma desorganizada, excesiva o asincrónica, esto dará lugar a una crisis o convulsión.

Las convulsiones pueden ser causadas por desórdenes estructurales del cerebro, por ejemplo, anomalías congénitas que se presentan desde el nacimiento, o bien enfermedades adquiridas a lo largo de la vida como el infarto cerebral, infecciones, tumores o enfermedades degenerativas. También puede ser provocada por casas no estructurales como la hipoglicemia, intoxicaciones, etc.

 

¿QUE ES LA EPILEPSIA? Hablamos de Epilepsia cuando existe una condición crónica que predispone a un individuo a presentar crisis convulsivas en forma recurrente, requiriendo de un tratamiento específico para su control.

 

¿CONVULSION ES SINONIMO DE EPILEPSIA?

No. Muchas personas podrán tener una única crisis convulsiva en algún momento de su vida, pero no por eso serán Epilépticos. Las convulsiones pueden entonces ser de origen Epiléptico o no Epiléptico.

 

¿SON TODAS LAS CONVULSIONES IGUALES?

No. Existen dos grandes grupos. Las crisis generalizadas, son aquellas en las que la descarga eléctrica afecta a ambos hemisferios cerebrales y suelen acompañarse de alteración de la conciencia, y las crisis focales, en las que la descarga se origina en una zona precisa del cerebro, y puede o no verse afectada la conciencia en ellas.

Las crisis tónico-clónicas generalizadas constituyen la forma clínica más frecuente de Epilepsia generalizada, y son las que conllevan un mayor riesgo para el paciente.

Se caracterizan por pérdida abrupta de la conciencia, una primera fase tónica (rigidez) de segundos de duración, pudiendo acompañarse de mordedura lingual, y posteriormente una fase clónica, caracterizada por movimientos de tipo sacudidas en brazos y piernas. Puede existir pérdida de control de esfínter. Ambas fases no deben durar más de 1 – 2 minutos.

El final de la crisis está marcado por el sueño postictal o un despertar confuso, del cual la persona va lentamente recuperándose con una duración aproximada de 30 minutos. Una variedad de crisis generalizadas son las llamadas crisis de ausencia. Son más frecuentes en los niños, aunque pueden presentarse en adultos. Se caracteriza por episodios muy breves de alteración parcial de la conciencia y mirada fija de segundos de duración.

Las crisis focales, aquellas que tiene un origen localizado, son clínicamente muy heterogéneas y variables de acuerdo al sitio donde se inicie la descarga neuronal. Pueden manifestarse con movimientos involuntarios tipo sacudidas en una mitad del cuerpo, con actos automáticos con posterior amnesia del episodio, o bien con alteraciones sensoriales (sentir por segundos un gusto diferente, percibir un sonido inexistente, déjà-vu o ver las cosas con colores o formas diferentes).

 

¿QUE HACER ANTE UNA CRISIS CONVULSIVA?

  • Mantener la calma, la mayoría de las veces las convulsiones son autolimitadas en el tiempo y ceden en pocos minutos. De todas formas, de ser posible es útil controlar la duración de la misma.
  • Si la persona es Epiléptica y presenta algún síntoma de aviso previo a la crisis, podemos anticiparnos y evitar que caiga al suelo.
  • Colocar a la persona de costado para evi tar la aspiración de sus secreciones bucales. Se recomienda hacerlo cuando finaliza la fase de sacudidas (fase clónica), ya que durante la misma existe riesgo de lesionar la articulación del hombro en apoyo.
  • Retirar objetos cercanos con los que se pueda golpear, en caso de ser necesario sujetar suavemente la cabeza para evitar traumatismos. Si usa anteojos, puede quitárselos.
  • No introducir nada en la boca. Es un mito que la lengua pueda “irse hacia atrás” y el paciente ahogarse con la misma.
  • Permanecer con la persona hasta que la crisis haya terminado.

 

¿CUANDO PEDIR ASISTENCIA MEDICA?

  • Si la crisis dura más de 5 minutos.
  • Desconocemos si la persona es epiléptica.
  • Si presenta una segunda crisis o se dificulta la respiración después de la convulsión.
  • Embarazadas.
  • Diabéticos, puede ser que la causa de la crisis sea una Hipoglicemia, debiendo corregirse urgente.
  • Si hay daño en cualquier parte del cuerpo o en la cabeza.

 

¿COMO SE DIAGNOSTICA LA EPILEPSIA?

El diagnóstico es clínico. El relato del paciente o familiar es el pilar fundamental.

En aquellos casos donde el relato no resulta concluyente, son los exámenes complementarios; el Electroencefalograma y la Resonancia Magnética, quienes brindan una gran ayuda para el diagnóstico.

El Electroencefalograma permite el registro de la actividad eléctrica cerebral y nos brinda la posibilidad de detectar descargas eléctricas anormales que apoyen a la sospecha diagnostica. La Resonancia Magnética de Cráneo posibilita descartar lesiones estructurales cerebrales.

 

¿EXISTE UN TRATAMIENTO PARA LA EPILEPSIA?

Si. La buena respuesta dependerá de muchos factores: la precisión del diagnóstico, el tipo de Epilepsia y el cumplimiento por parte del paciente.

Con un apropiado tratamiento, las crisis pueden ser controladas en el 70% de los casos. Entre un 20-30% de los pacientes pueden no responder a la monoterapia, debiendo utilizarse varios fármacos.

 

Dra. Cucchiara María Camila.

Mat 22.870 Neuróloga Clínica Reg. Esp. 34/0179

Sanatorio Americano.