¿Quién puede sufrir demencia? Factores de riesgo y prevención

21 de septiembre Día Mundial del Alzheimer

 

Sin dudas, esta pregunta es recurrente en la consulta a neurología. La respuesta es simple: todos. Todos podemos padecer demencia. En el mundo se diagnostica un nuevo caso cada 3 segundos. Los síntomas suelen evidenciarse a partir de los 65 años, como pérdida de memoria, trastornos del lenguaje, episodios de confusión, desorientación en tiempo o lugar, cambios de ánimo o pérdida de la iniciativa.

 

¿Demencia es lo mismo que Alzheimer? La demencia es el estado final de múltiples condiciones patológicas que afectan al cerebro. Esto genera en quien lo sufre trastornos de las funciones cognitivas y cambios del comportamiento severos y progresivos. A través del tiempo la persona se verá limitada para realizar sus actividades diarias en forma independiente, y generalmente un familiar ocupará el rol de cuidador.

 

La Enfermedad de Alzheimer es la primera causa de demencia a nivel mundial. Pero existen muchas otras causas, por ejemplo: la enfermedad cerebrovascular, los traumatismos de cráneo, la hidrocefalia a presión normal, el alcoholismo, y diversos procesos neurodegenerativos, como la Enfermedad de Alzheimer, la Enfermedad de Parkinson, la Demencia por Cuerpos de Lewy, la Demencia Fronto-Temporal, y otros, en donde el defecto neuronal se inicia por el depósito de proteínas alteradas.

 

Actualmente se estima que existen más de 50 millones de personas en el mundo viviendo con demencia (Alzheimer’s Disease International - World Alzheimer Report 2019), y gracias al envejecimiento poblacional, se cree que esta cifra alcanzará los 152 millones de personas en el 2050. Es considerada la epidemia del siglo XXI, y requiere un refuerzo de políticas públicas en salud para su prevención.

 

Los factores de riesgo son condiciones que favorecen el desarrollo de una enfermedad. No podemos modificar la carga genética que heredamos, ni la edad que tenemos, pero sí actuar sobre factores de riesgo modificables. Varias investigaciones en la última década establecieron las medidas que reducen hasta en un 40% las probabilidades de desarrollar demencia (Dementia prevention, intervention, and care: 2020 report of the Lancet Commission).

- Mejorar el acceso a la educación. Las personas que no terminaron la educación primaria tienen mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia.

- Tratar activamente la hipertensión arterial, la obesidad y la diabetes, para disminuir la incidencia de daño cerebrovascular.

- Tratar la sordera, que es muy frecuente en individuos mayores de 55 años, y se asocia a menor estimulación cognitiva, aislamiento social y depresión.

- Detener el tabaquismo, ya que el cigarrillo contiene neurotoxinas y contribuye al daño vascular.

- Realizar actividad física en todas las etapas de la vida, aporta beneficios directos al cerebro, así como ayuda a regular el metabolismo y la presión arterial, disminuye el riesgo de caídas y mejora el estado de ánimo.

- Mantener buena interacción social (con familiares, amigos, en la actividad laboral o en trabajo comunitario) es un factor protector contra el deterioro cognitivo.

- Prevenir los traumatismos de cráneo, leves o severos, porque desencadenan cambios estructurales neuronales similares a los encontrados en la Enfermedad de Alzheimer.

- Evitar el consumo excesivo de alcohol, que está asociado a demencia en menores de 65 años.

- Disminuir la contaminación ambiental, relacionada a menores estándares de salud.

 

Prevenir es mejor que curar, especialmente en países de medianos y bajos ingresos como el nuestro, donde habitan dos tercios del total de personas con demencia, y por ende estas medidas traerán mayores beneficios.

 

Dra Cecilia Molaro

Neuróloga

Matrícula 19107

Sanatorio Americano